En el mundo contemporáneo, tanto la aceleración de las megatendencias como el aumento de la longevidad y la disrupción de la tecnología están transformando la existencia tal y como la conocemos. Nuestra vida está tradicionalmente organizada en cuatro etapas: juego, estudio, trabajo y jubilación, según un modelo heredado de la segunda mitad del siglo xix. Esto está cambiando.
En La revolución multigeneracional, el superventas experto en análisis de tendencias económicas Mauro Guillén argumenta que los términos para referirse a las sucesivas generaciones están anticuados. Categorías como Boomers, Gen X, Millennials o Gen Z sólo sirven para encasillarnos en grupos rígidos y fases vitales estancas, e impiden que las personas alcancen su máximo potencial.
Actualmente hay ocho generaciones conviviendo en un mismo tiempo y espacio, algo que no había ocurrido antes en la historia de la humanidad. Es una nueva realidad multigeneracional, que no sólo cambiará la manera de entender la jubilación o la educación. También afectará a los jóvenes que ingresen en el mercado laboral, pues las empresas contratarán de una forma distinta.
Guillén, uno de los pensadores más originales del momento, nos descubre en este libro a los «perennes», una nueva fuerza de trabajo que ya no está encorsetada por las generaciones, de modo que los individuos no tienen que enfrentarse entre sí ni por su edad ni por su experiencia. La revolución multigeneracional libera a las personas de las limitaciones del modelo secuencial de vida, y equilibra el campo de juego para que todos tengan la oportunidad de vivir plenamente. Serán los «perennes» los encargados de impulsar una era de innovación que traerá cambios culturales, organizativos y políticos profundos.
La élite tecnológica tiene un plan para sobrevivir al apocalipsis: dejarnos a todos atrás. Cinco misteriosos multimillonarios convocaron al teórico Douglas Rushkoff a un resort desértico para una charla privada. ¿El tema? Cómo sobrevivir al «evento»: la catástrofe social que saben que se avecina. Rushkoff llegó a la conclusión de que estos hombres estaban bajo la influencia de «la Mentalidad» («The Mindset»), una certeza al estilo de Silicon Valley de que ellos y su cohorte pueden romper las leyes de la física, la economía y la moral para escapar de un desastre de su propia creación, siempre y cuando tengan suficiente dinero y la tecnología adecuada. Rushkoff rastrea los orígenes de la Mentalidad en la ciencia y la tecnología hasta su expresión actual en las misiones a Marte, los búnkeres insulares, el futurismo de la inteligencia artificial y el metaverso. A través de personajes fascinantes, explica por qué quienes tienen más poder para cambiar nuestra trayectoria actual no tienen interés en hacerlo, y nos muestra cómo trascender el paisaje creado por la Mentalidad —un mundo vivo con algoritmos e inteligencias que recompensan activamente nuestras tendencias más egoístas— y redescubrir la comunidad, la ayuda mutua y la interdependencia humana.
Fundador de la economía clásica y autor de "La riqueza de las naciones", Adam Smith (1723-1790) suele ser tenido sólo como economista, pero el campo de sus intereses intelectuales fue mucho más amplio. Miembro destacado de la Escuela Escocesa de Filosofía Moral y amigo de David Hume, Smith fue un notable moralista, admirador de la severidad estoica y una persona preocupada por las reglas que gobiernan la conducta humana. De hecho, la obra que en su día le deparó más fama fue "La teoría de los sentimientos morales", publicada en 1759 y traducida íntegramente por primera vez en lengua española en esta edición. Según Adam Smith, de la mezcla ponderada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen valores morales que en última instancia hacen posible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre. Estudio preliminar y traducción de Carlos Rodríguez Braun "La traducción de 'La teoría de los sentimientos morales' al español por Carlos Rodríguez Braun es excelente".
Un llamamiento a favor de repensar el sistema educativo y premiar la excelencia
El mérito ha sido un valor fundamental desde la Revolución francesa, que defendió la virtud del esfuerzo frente a los privilegios de nacimiento. Desgraciadamente, este principio republicano, fruto de la Ilustración, es atacado a diario desde todos los frentes.
Algo importante se mueve bajo las aguas, antes aparentemente calmas, de la economía y la política democrática. Desde hace algo más de una década, la insatisfacción sobre el comportamiento de la economía en algunos aspectos, los emergentes horizontes tecnológicos y un visible malestar de amplios sectores sociales han dado paso a crecientes deseos de renovación del contrato social vigente.
En el orden de las ideas el cambio es perceptible. Los dogmas que marcaron el final del siglo xx han dado paso a una conversación más abierta. Preguntas cruciales como cuál es el propósito de la empresa, qué papel han de jugar los Estados en la economía, por qué importa la desigualdad, cómo repartir mejor los riesgos entre Estado, empresas y trabajadores, o conciliar la búsqueda de la eficiencia económica con la justicia social tienen ahora nuevas respuestas.
La pandemia, con sus efectos de parada inducida y nuevo arranque, ha acelerado esos cambios, de modo que algunos procesos de transformación parecen proyectarse inexorablemente hacia el futuro. Destacan la llamada doble transición, tecnológica y medioambiental, la ruptura de lo que hemos conocido como globalización o las encrucijadas políticas asociadas al malestar. De todo ello emana la oportunidad de avanzar hacia una nueva prosperidad, pero el camino estará plagado de dudas y riesgos.
En este libro, los autores analizan la complejidad de esa dinámica de cambios múltiples y proponen tejer un hilo -un nuevo contrato social para una economíadigital y verde, pero decididamente inclusiva- quepueda servir para orientarnos en estos laberintos.
En las últimas décadas, las transformaciones del capitalismo han resultado espectaculares. La expansión de la financiarización ha otorgado a la renta una nueva centralidad como forma primordial del beneficio. Del mismo modo, cantidades ingentes de inversión se han desplazado de la instalación de industrias y la compra de bienes de equipo a los mercados financieros. Y en paralelo, la digitalización y la consolidación de las nuevas corporaciones tecnológicas han producido formas de concentración económica (y por ende de influencia política) prácticamente inimaginables en épocas pasadas.
Estas transformaciones nos obligan a plantearnos preguntas radicales: ¿se puede seguir entendiendo esta economía, cada vez más orientada a la renta y cada vez más digitalizada, como propiamente capitalista? ¿No estaríamos asistiendo a una mutación de tales magnitudes que deberíamos calificar como un nuevo sistema socio-económico; uno al que quizás podríamos dar el nombre provisional de «tecnofeudalismo»? Alrededor de estas preguntas, los artículos reunidos en este volumen tratan de sentar los términos de uno de los debates más importantes de nuestro tiempo.