En El pentágono del poder, segundo y último volumen de El mito de la máquina, concluye el balance radical que Lewis Mumford hace de rancias y trasnochadas concepciones acerca del progreso humano y tecnológico. Mumford ofrece una explicación histórica completa de las irracionalidades y las devastaciones que han socavado las grandes conquistas de todas las civilizaciones. Y demuestra cómo los imperativos cuantitativos de la técnica moderna —velocidad, producción en masa, automación, comunicación instantánea y control remoto— han acarreado inevitablemente la contaminación, los deshechos, las perturbaciones ecológicas y el exterminio de seres humanos en una escala inconcebible con anterioridad. Lejos de ser un ataque contra la ciencia y la técnica, El pentágono del poder pretende establecer un orden social más orgánico, basado en los inmensos recursos tecnológicos del organismo humano. Semejante orden, según demuestra Mumford, es fundamental para que la humanidad pueda superar las fantasías--y agresiones deshumanizadas que amenazan con destruir nuestra civilización por entero.
El presente volumen contiene una selección de ensayos breves que muestra cómo las ideas han dado forma al mundo moderno, es decir, cuál es el papel social y olítico -pasado, presente y futuro- de dichas ideas y de sus progenitores. Se trata de la faceta más lúcida y accesible de Berlin, y del punto de partida ideal para quienes no conozcan la obra del autor. La veintena de piezas cubre una gran variedad de temas: la Ilustración, el Romanticismo, la filosofía de Karl Marx, el papel de la inteligentsia, la cuestión judía, la libertad, el realismo en política, el nacionalismo. La obra incluye el último ensayo escrito por Berlin, «Mi trayectoria intelectual», en el que el autor proporciona su propia versión de su desarrollo como pensador, y el texto «Democracia, comunismo y el individuo», la primera declaración pública de Berlin sobre el pluralismo de los valores, el cual se ha convertido en una de sus más célebres contribuciones al pensamiento moral y político.
La obra que dio a conocer a un pensador singular e irrepetible.
«El insomnio es una lucidez vertiginosa que convertiría el paraíso en un lugar de tortura.…Fue durante esas noches cuando comprendí la inanidad de la filosofía. Las horas de vigilia son, en el fondo, una declaración de guerra, un ultimátum que se da el espíritu a sí mismo.»
El genial autor rumano reflexiona aquí, con su apasionado estilo, sobre la melancolía y el éxtasis, la soledad y el sufrimiento, el instante y la eternidad, la miseria de la sabiduría o el entusiasmo como forma de amor.
La Enciclopedia de Hegel fue concebida por su autor como un compendio o manual general para los oyentes de sus cursos, es una obra única en el sentido de que expone por primera vez el trazado programático completo del sistema filosófico hegeliano, incluyendo, por tanto, las tres partes de dicho sistema: «Ciencia de la Lógica», «Filosofía de la Naturaleza» y «Filosofía del Espíritu».
En 1571, tras un accidente montando a caballo, Michel de Montaigne abandonó su posición como magistrado en Burdeos para retirarse a su castillo a escribir. Este es el inicio, casi novelesco, de una obra capital de la cultura occidental. Montaigne dialoga con los pensadores clásicos sobre todo tipo de cuestiones en una honda reflexión acerca del «sí mismo». Sus escritos son continuas tentativas en busca de una respuesta a la que se acercan como un experimento, una probatura, un essai.
Los artículos publicados por Herbert Marcuse entre 1929 y 1931, inéditos hasta ahora en castellano, constituyen un momento de gran originalidad en la filosofía del siglo xx. En ellos puso en diálogo ideas procedentes de la hermenéutica (Diithey y el primer Meidegger) y del pensamiento crítico (Marx, Korsch y Lukács).
El objetivo de Marcuse en esta original y arriesgada empresa fue repensar las bases filosóficas de la teoría social de matriz marxista, para devolverle un alcance crítico, devaluado por el marxismo ortodoxo y por los diversos revisionismos dominantes en su época.
El resultado es una aportación a la teoría social que anticipa importantes aspectos de la teoría crítica de la sociedad desarrollada por Horkheimer y por el propio Marcuse en Nueva York en los años treinta. Pero, al mismo tiempo, estos textos escritos por el que fue asistente de Heidegger en Friburgo testifican la permanencia de motivos ontológicos heideggerianos que provocaron tensiones en su proyecto de renovación crítica de la teoría de la sociedad.