A bizarre sleeping sickness called Aurora has fallen over the world. Its victims can’t wake up. And all of them are women. As nations fall into chaos, those women still awake take desperate measures to stay that way, and men everywhere begin to give in to their darkest impulses.
Meanwhile, in the small town of Dooling, a mysterious woman has walked out of the woods. She calls herself Eve and leaves a trail of carnage in her wake. Strangest of all, she’s the only woman who can wake up.
Los aliados han liberado Francia, y las tropas alemanas en retirada conducen a un numeroso grupo de colaboracionistas del gobierno de Vichy al castillo de Sigmaringen. Éste es el punto de partida de De un castillo a otro: más de mil personas angustiadas, sin norte ni futuro, se hacinan en un castillo laberíntico. Pero los castillos de Céline son realmente dolorosos, agitados por los espectros de la guerra, el odio y la miseria. Transparente en su autobiografía, casi a caballo entre la novela y la confesión, con aguda ironía y punzante humor, Céline nos describe a los alemanes en pánico, a una Europa que retumba, a los ministros de Vichy sin ministerio y al mariscal a punto de entrar en el Tribunal Supremo. Con su prosa arrolladora y sincopada, en completo desorden pero con vívida clarividencia, Céline nos narra como nadie el caos la derrota, los excesos y las miserias de la condición humana. Así, este De un castillo a otro, primer volumen de lo que el propio autor concibió como una historia magna, la Trilogía del Norte, es uno de sus libros más demoledores, y bien habría podido titularla el final de la noche, porque es una novela que nos interpela, nos sacude, nos golpea. Una literatura radical que se escribe con las vísceras.
El problema de los tres cuerpos es la clave de todo: de la muerte de varios científicos, de una conspiración que abarca años luz y de la amenaza de la extinción de la humanidad.
Entre los diversos avatares que el aura legendaria de Homero y su obra han conocido a lo largo de la historia de las letras inglesas, acaso los dos más asombrosos sean el Ulises de Joyce y el Omeros de Walcott. Como en la Ilíada («Omeros» es el nombre de Homero «en la antigua lengua de las islas», invocado por una muchacha griega, Antígona, exiliada en América), la historia comienza con la rivalidad por el amor de una mujer. No es una princesa sino una negra criada antillana, y quienes luchan por ella no son reyes sino pescadores, pero el rostro de Helena es de aquellos en que los dioses «consagran toda la belleza de una raza». Ella ama a Aquiles pero le deja por Héctor, y un día en que el pueblo se prepara para una fiesta, el amante desdeñado zarpa de Santa Lucía, y en un sueño iniciático y un viaje a través de siglos es devuelto a la tierra de sus antepasados, en la costa occidental de África. Y mientras Aquiles va tras sus raíces, otro personaje clave de la obra, Dennis Plunkett, el blanco, el colonizador, el eterno marginal en un pueblo que ama, también cumple su personal odisea: tras sucumbir al encanto de Helena (en otro tiempo la isla se llamó como la muchacha), se convierte, por amor a ella, en un experto en la historia del lugar, así como en sus batallas.
Cuando el joven y talentoso caballero Collum llega a Camelot para competir por un lugar en la Mesa Redonda, descubre enseguida que ha llegado demasiado tarde: el rey Arturo murió hace dos semanas en la Batalla de Camlann, y solo queda un puñado de caballeros de la Mesa Redonda.
Y los supervivientes no son los héroes de la leyenda, como Lancelot o Gawain. Son los caballeros más excéntricos de la Mesa Redonda, como Sir Palomides, el Caballero sarraceno, y Sir Dagonet, el bufón de Arturo, quien fue nombrado caballero como una broma. A ellos se une Nimue, que fue la aprendiz de Merlín hasta que se volvió contra él y lo enterró bajo una colina.
Pero de ellos depende reconstruir Camelot en un mundo que ha perdido su armonía, una Britania abandonada por Dios a la que las hadas y los antiguos dioses están regresando, liderados por Morgana. Deberán reclamar Excalibur y hacer que este mundo en ruinas florezca de nuevo. Pero antes deberán resolver el misterio de por qué cayó el noble y valeroso Rey Arturo.
¿Qué nos une con el pasado de nuestra familia?
Según Amy Kurzweil, conocer a alguien es como conocer un lenguaje. A través de un elaborado proceso de escritura que fluctúa entre el presente y el pasado, en este visionario cómic Kurzweil recoge la historia de tres generaciones de su familia, unidas por el amor, el arte y la inteligencia artificial en una búsqueda que quiere trascender los límites de la vida y desafiar los límites del tiempo.