En este libro no hay nada nuevo, trata de filosofías de vida, herramientas, detalles y buenos hábitos, que los afanes del diario vivir nos hacen olvidar o no tomar en cuenta, dando lugar a que el paso por esta vida, que Dios, el creador nos regaló, se haga menos llevadera. La idea es tratar de que todo el que lo lea, lo medite y lo ponga en práctica; mejore las relaciones con su prójimo, sirva de ejemplo a esta sociedad y se sienta útil, ya que estará aportando su granito de arena, para hacer un mundo mejor.
La delicadeza de un legado de amor para los niños vibra como una cuerda de universo en este libro verde, maravilloso y verde como un prado, como la oruga leve que se despierta mariposa, o la hojilla traslúcida que da refugio a un hada. Bellezas de la mente, que se esparcen como el mágico polvo de las ninfas espolean nuestra imaginación y nos invitan a conocer a Lucas, a Estela y Elimar; a vislumbrar los fantásticos dones que nos ha regalado el Creador, y a saborear, cual si fuesen provisiones de invierno, la felicidad que solo puede producir la lectura. ¡Vengan, pequeños, a este asombroso mundo soñado para ustedes! ¡Conozcan a sus nuevos amigos! ¡Sean felices!
Rafael J. Rodríguez Pérez
Gregorio de Jesús Abreu Rodríguez en su segunda entrega literaria, Hilachas de Amor, presenta un compendio de 50 sonetos, en la versión de poseías cortas. En cada uno de sus poemas utiliza el arte de la palabra y con éste logra exponer las metáforas del sentido transfigurado.
Así teje con sus hilachas amorosas, realidades y situaciones humanas conmovedoras. Esas son las mismas hilachas de los corazones entrelazados en las relaciones interactivas y apasionadas. Abreu plasma en sus poemas la secuencia de la experiencia de la vida, en un intento por elevar los valores humanos de su entorno.
Hay tres aspectos del poemario que me fascinan. El primero es la transparencia poética. Ese decir poesía sin procurar artificios de la imagen, ni artificios del verbo. Y, las figuras literarias a las que tanto nosotros apelamos, pues están aquí, no ausentes sino transfiguradas en una transparencia que es como si de repente la poesía saliera a primera convocatoria.
Luego me gustó mucho el juego, que también encontramos en los dos primeros poemarios de Marivell: “Mujer ante el espejo” e “Hija de la tormenta”, que es ese estilo de poema que juega un poco con la narrativa del quiebre, del torcer la tuerca, de darle otro sentido a la palabra, para traer también esos otros sentidos a la configuración del poema, lo que me sigue pareciendo innovador en este poemario.
Y, lo tercero, es el coqueteo con la rima que se identifica al finalizar con un rap... Ese coqueteo, de ya te tengo, ya voy... ya te tengo... Que por primera vez lo veo en la poesía de Marivell, como ya dijimos de la transparencia, es ese cierto desenfado que se traduce no solo en la experimentación con otros géneros de la poesía, sino atreverse a decir lo que hay que decir, como si la expresión de un sentido tan auténtico en la vida de la poeta, como que haya también dado al traste con una postura estilística; y una valentía y sostenerla... “Ya lo voy a decir de esta forma" y mantenerla durante todo el poemario.
Himho de Querubines es una obra literaria cautivadora que nos sumerge en un viaje emocional y espiritual a través de las vidas entrelazadas de Arturo y Mónica. La historia está tejida con hilos de experiencias personales y profundas reflexiones. Los personajes principales, Arturo y Mónica, encarnan la búsqueda constante de la identidad y la felicidad en un mundo lleno de desaflos. A medida que sus destinos se cruzan, los lectores serán testigos de un romance apasionado, momentos heroicos y lecciones valiosas sobre el autodescubrimiento, A lo largo de sus páginas, los lectores encontrarán un equilibrio exquisito entre el placer y la introspección. La narrativa nos lleva a través de una experiencia única, donde las emociones fluyen como una sinfonía y el armor se convierte en un faro de esperanza en medio de la incertidumbre. Himno de Querubines nos recuerda que, en nuestro viaje para encontrar el verdadero yo, a veces debemos perderlo todo para ganar lo que realmente importa.
La historia que nos ocupa ocurrió en el primer siglo de la era cistiana, cuando Roma era la rectara del mundo occidental conocido, y todas las naciones de Europa estaban bajo su dominio y el de sus rígidos emperadores.