El profesor y arqueólogo Cal Donovan se dirige a Islandia para pasar unas vacaciones con su última novia cuando recibe una llamada del Vaticano. El papa Celestino IV quiere que investigue la extraordinaria aparición de tres jóvenes vírgenes, embarazadas, llamadas María. ¿Se trata de un milagro, como clama el sector más conservador del Vaticano, o existe una explicación científica? ¿Es posible que las tres estén gestando al hijo de Dios? ¿Podría este aparente milagro causar el colapso de la Iglesia católica?
Cal viaja a Manila primero y luego a Irlanda. Las dos muchachas le cuentan un recuerdo muy parecido: una luz muy intensa las cegaba y una voz les decía «has sido elegida». Cal vuela a Perú para conocer a la última María pero la joven no está. Y pocas horas después recibe la noticia de que las otras chicas también han desaparecido.
La Iglesia se enfrenta al cisma mientras Cal Donovan lucha por descubrir la verdad. Pronto se da cuenta de que está en juego la supervivencia de la Iglesia católica y la suya propia.
Cecelia Horner estaba preparada para pasar un año aburrido, pero aquel verano se convirtió en el más emocionante de su vida tras conocer a Sean y a Dominic.
El descubrimiento de que ambos son miembros de Ravenhood, una banda secreta de justicieros, desestabiliza por completo a Cecelia. Además, en la cima de la organización se encuentra un hombre misterioso, apodado por todos como «el Francés», quien quiere a Cecelia bien lejos de sus hombres y de su misión.
Cecelia tiene muchas razones para odiarle, pero del odio al amor solo hay un paso. Y si algo ha aprendido durante su estancia en Triple Falls es que está más que dispuesta a darlo...
Janice trabaja como mujer de la limpieza y sabe que solo hay una forma de conocer a la gente: a través de sus historias. En su día a día se rodea de personas peculiares, como Fiona, que acaba de enviudar; Geordie, un cantante de ópera; o la insoportable señora Sísísí y su insólito fox terrier, Decius.
Cuando empieza a limpiar para la señora B, una nonagenaria cascarrabias, Janice siente que hay alguien dispuesto a escucharla. Pero tiene claro que, aunque coleccione relatos ajenos, no tiene ninguno que pueda compartir.
Sin embargo, la señora B sabe que Janice oculta algo. Al fin y al cabo, ¿no tenemos todos una historia que contar?