La novela gráfica de uno de los mejores guitarristas
Eric Clapton pasa por ser uno de los mejores guitarristas de la historia de la música. Un genio. Pero es también un personaje poliédrico como pocos. En las páginas que siguen vas a conocer la turbulenta vida de «mano lenta»: sus desencuentros con John Mayall o con sus compañeros de la superbanda Cream. Sus intentos de convertirse en algo parecido a sus admirados The Band y de levantarle la mujer a su amigo George Harrison. Sus recurrentes caídas en manos de las drogas y el alcohol. Y su redención. Este es el verdadero Clapton: con sus contradicciones e inseguridades, con sus aciertos y errores.
Un recorrido fascinante en busca de la mítica capital del siglo XIX que asistió a una revolución en la industria, las artes y las costumbres.
En este libro lleno de ironía, erudición y curiosidad, Juan Benet se acerca a la gran ciudad de Londres en el momento en que esta alcanzó su apogeo, presidida por la imponente reina Victoria. Sus páginas presentan las figuras centrales de entonces, consideran la situación social de los habitantes en el marco de la Revolución industrial, sopesan la sensibilidad artística de la época y hasta se internan en los bajos fondos, para enseñarnos aficiones de los londinenses como el boxeo, las peleas de gallos, los juegos y el teatro.
El conjunto es un retrato único de una capital que parece contener un mundo, así como un libro atípico y sorprendente en la obra del propio Benet.
En los dieciocho relatos antologados en Historias de amor, Adolfo Bioy Casares explora el tema de las relaciones amorosas a través de una gran variedad de situaciones y argumentos. Encontraremos aquí la proyección de una mujer en la memoria de dos rivales, el destino de un hombre que pierde lo que tiene sin conseguir lo que desea, la sorpresa vinculada a los comienzos de un romance, la defensa de la intimidad por medio del crimen o el reencuentro de dos amantes al cabo de cien años de hibernación.
Con una mezcla encantadora de fantasía, humor y humanidad, los textos alzan un espejo ante el sentimiento universal del amor, al tiempo que pintan experiencias vívidas y concretas.