Cuentos de San Petersburgo reúne los cinco relatos que Nikolái Gógol ambientó en la grandiosa capital rusa del siglo XIX: «La nariz», «El retrato», «La avenida Nevski», «El diario de un loco» y «El capote». Publicados entre 1835 y 1842, todos están protagonizados por personajes extraordinarios que persiguen sus anhelos entre calles anónimas y hostiles. Mezclando la sátira con la fantasía, la compasión con la condena y lo cotidiano con la locura, el autor muestra el reverso conflictivo de la vida urbana decimonónica, al tiempo que crea una renovadora visión literaria que dejará su impronta en numerosos autores rusos e internacionales.
Desde que tienen memoria, Sofía y Antonia han estado muy unidas. Su amistad nace en el seno de lo que sus padres llaman la Familia: un clan unido por la lealtad, el amor y la sangre. Pero cuando el padre de Antonia desaparece de manera repentina, una brecha muy fina, pero perceptible, se abre entre las dos amigas. A medida que crecen y se convierten en mujeres, esposas, madres y líderes, ambas intentarán que su tempestuosa relación perviva, pero no será nada fácil en un Nueva York en plena transformación y amarradas a ese peligroso mundo de la mafia que las custodia y apresa a la vez. Hasta que una fatídica noche se ponga a prueba su lealtad entre sí y la Familia, y solo una de ellas pueda apretar el gatillo antes de que sea tarde.
Un niño napolitano que mira por la ventana y fantasea con ser poeta, una niña de pelo de color azabache que baila en el balcón de enfrente y un amigo con el que batirse en duelo: así comienza la historia de tres personajes cuyos destinos quedan inextricablemente unidos para siempre. Los dos chicos, enamorados al instante de la Milanesa, como se refieren a la misteriosa muchacha, se embarcan en una batalla a muerte por su atención. Años más tarde, ya en la universidad y alejados del mundo de la infancia, los caminos de los dos compañeros se vuelven a cruzar. Nuestro narrador, aquel muchacho soñador, debe enfrentarse a su memoria y lanzarse en busca de la verdadera identidad de la Milanesa.