Valiéndose de las características propias de la novela gótica, la crónica medieval y la novela policíaca, El nombre de la rosa narra las actividades derectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina en el año 1327. Le ayudará en su labor el novicio Adso, un hombre joven que se enfrentara por primera vez a las realidades de la vida, más allá de las puertas del monasterio. En esta primera y brillante incursión en el mundo de la narrativa, que Umberto Eco llevó a cabo hace más de treinta años, el lector disfrutará de una trama apasionante y de una admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva de la historia de Occidente.
Con la sola ayuda de una grabadora y una pluma, Svetlana Aleksiévich se empeña en mantener viva la memoria de la tragedia que fue la URSS, en narrar las microhistorias de una gran utopía. «El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre “antiguo”, al viejo Adán. Y lo consiguió [...]. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus», condenado a desaparecer con la implosión de la URSS. En este magnífico réquiem, la autora reinventa una forma literaria polifónica muy singular que le permite dar voz a cientos de damnificados: a los humillados y a los ofendidos, a madres deportadas con sus hijos, a estalinistas irredentos a pesar del Gulag, a entusiastas de la perestroika anonadados ante el triunfo del capitalismo, a ciudadanos que plantan cara a la instauración de nuevas dictaduras... Un texto extraordinario por su sencillez, que describe de un modo conmovedor la sobrecogedora condición humana.
Vida y destino consigue emocionar, conmover y perturbar al lector desde la primera línea y resiste -si no supera- la comparación con otras obras maestras como Guerra y paz o Doctor Zhivago. En la batalla de Stalingrado, el ejército nazi y las tropas soviéticas escriben una de las páginas más sangrientas de la historia. Pero la historia también está hecha de pequeños retazos de vida de la gente que lucha para sobrevivir al terror del régimen estalinista y al horror del exterminio en los campos, para que la libertad no sea aplastada por el yugo del totalitarismo, para que el ser humano no pierda su capacidad de sentir y amar. En la literatura hay pocas novelas que hayan logrado transmitir esto con tanta intensidad. Vida y destino es una novela de guerra, una saga familiar, una novela política, una novela de amor. Es todo eso y mucho más. Vasili Grossman aspiraba quizás a cambiar el mundo con su novela pero lo que es seguro es que Vida y destino le cambia la vida a quien se adentra en sus páginas.
Archipiélago gulag era el nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo xx. En este monumental documento, solzhenitsyn, que estuvo confinado en uno de esos campos, reconstruye minuciosamente la vida en el interior de la industria penitenciaria en tiempos de la Unión Soviética, y su disección se convierte en un viaje a través del miedo, el dolor, el frío, el hambre y la muerte, con los que el régimen totalitario acalló toda disidencia. Con este primer volumen, al que le siguen dos más, se inicia la traducción íntegra, por primera vez en nuestro idioma, de este legendario testimonio –redactado entre 1958 y 1967– que estremeció los cimientos del totalitarismo comunista. La traducción se ha realizado a partir de la edición de 1980, revisada y ampliada por el autor, y considerada por él la definitiva. Este primer tomo recoge las dos primeras partes («La industria penitenciaria» y «Perpetuum movile») de las siete que componen este relato del horror que vivieron millones de personas.
Con fidelidad sobrecogedora, Alexandr Solzhenitsyn describe en Archipiélago Gulag el régimen de terror que imperaba en los campos de internamiento y de castigo soviéticos durante el pasado siglo xx. Gracias a su obstinación por restituir aquello que la historia quiso borrar, Solzhenitsyn devolvió la palabra a los 227 prisioneros que le brindaron sus testimonios directos y a los millones de personas «a las que les faltó la vida para contar estas cosas», para dejar constancia de uno de los episodios más lúgubres de nuestro tiempo. Escrito entre 1958 y 1967 en la más completa clandestinidad, el primer boceto de la obra fue descubierto por el KGB en septiembre de 1973. En 1974 se publicó en Occidente, como medio de presión desde los países democráticos europeos, y hasta 1990, cuando se publicó parcialmente en la revista «Nóvy Mir», Archipiélago Gulag estuvo vedado a los lectores rusos. Este segundo volumen recoge tres de las siete partes que componen la obra completa («Campos de trabajo y exterminio», «El alma y el alambre de espino», «El penal»), y en él se describen barbaridades como la construcción del Belomor (el canal que comunica el mar Báltico con el mar Blanco) y las argucias a las que debían recurrir los prisioneros para poder sobrevivir.
Tusquets Editores culmina con este tercer volumen la publicación de Archipiélago Gulag, la monumental obra que Alexandr Solzhenitsyn redactó, en la más absoluta clandestinidad y en circunstancias miserables, entre 1958 y 1967, a partir de sus propias vivencias y de los testimonios de sus compañeros de prisión. Su valiente y estremecedora descripción de lo que constituye el sistema penitenciario soviético y del terror ejercido contra millones de seres humanos ha convertido Archipiélago Gulag en una de las obras imprescindibles del siglo xx. Presentamos ahora la traducción completa de la edición rusa, revisada y aumentada, que, en 1980, Solzhenitsyn fijó como definitiva. En las tres partes que componen este volumen («El presidio», «El confinamiento» y «Stalin ya no está»), el autor aborda los últimos años de la dictadura de Stalin y de sus sucesores, y explica cómo ?un cuarto de siglo después de que la Revolución lo aboliera? se restableció el presidio ruso, y con él los Campos Especiales reservados para los presos políticos. Solzhenitsyn describe las evasiones, las huelgas, las revueltas heroicas que tuvieron lugar en campos soviéticos de la posguerra; el confinamiento en ellos, la otra forma de exilio, fue el método empleado por el régimen para deshacerse de los indeseables. «Los dirigentes pasan», decían, «el Archipiélago perdura.»