En 1516 Erasmo de Róterdam publicaba una obra de su amigo Tomás Moro. Se trataba de un retrato mordaz de la Europa renacentista, al que acompañaba, por contraste, la descripción de un lugar ideal: Utopía, isla remota del Nuevo Mundo gobernada con mesura y en donde todos los habitantes vivían en armonía. Lo que el humanista inglés concibió como «librito entretenido» y fantasioso, sin embargo, acabó superando con creces su marco narrativo. Aquella crítica al orden social establecido se convirtió en una obra cumbre del pensamiento, que traspasó tiempos y fronteras hasta dar lugar incluso a un nuevo término: nuestra «utopía».
Carl Schmitt es el último gran clásico del pensamiento político. En los últimos treinta años, sus ideas han animado los más variados debates ideológicos desde la nueva derecha al populismo de izquierdas.
Su importancia se debe a su capacidad premonitoria: nos ofreció varias fórmulas, la teología política y la oposición entre amigos y enemigos, que nos sirven a comienzos del siglo XXI para comprender la política.
Sin embargo, a Schmitt se le ha difundido más de lo que se le ha comprendido. Es prestigioso apelar a su nombre, pero se reclaman sus obras más por la espectacularidad de sus títulos que por las incertidumbres de sus contenidos.
Este libro quiere aclarar las tres cuestiones por las que Schmitt ha traspasado los límites de la especialización: la teología política, el concepto de lo político y la teoría de la Modernidad. Las dos primeras solo alcanzan verdadera concreción, son algo más que unidades vacías, si se tiene en cuenta el ambiente en que viven y respiran: la peculiar, idiosincrásica y unilateral teoría de la Modernidad imaginada por Schmitt.
Presentamos esta edición de los Diarios de Emerson, en la que se han descartado las reflexiones filosóficas y se han conservado las referidas al paseo, al viaje y a las ideas que el contacto con la naturaleza y su comprensión produjeron en el padre del pensamiento americano.
Este libro ofrece al lector «Ignorancia Útil, a la que llamaremos «Conocimiento Bello» de la que habla Thoreau en su texto Caminar, utilizando como medio a Emerson, quien caminó toda su vida. Un libro para comprender una parte de los Diarios de Emerson (aquellos que Nietzsche leyó y recomendó con tanto entusiasmo), que no había sido publicado hasta hoy. Esta selección que ahora ofrecemos es un intento de poner en valor aquello que la historia del pensamiento suele desdeñar, con el fin exclusivo del disfrute del lector.
Si la verdad y la libertad fueran ficción, representación o juego, dejarían de ser, con grave peligro, lo que se espera de ellas cuando se razona en serio. Pero ni la una ni la otra tienen su sitio en lo que confiadamente se llama la vida real, sino más bien en los momentos de tránsito entre esta y la ficción, cuando se tiene la máscara entre las manos porque uno va a ponérsela o porque acaba de quitársela. La verdad de las cosas es, según se sostiene aquí, cierta clase de desacoplamiento y la libertad de las personas cierto tipo de suspensión de la personalidad y de la identidad. En este libro se propone un desmontaje de los supuestos principales que el sentido común de nuestro tiempo y la mayor parte de sus filosofías dan por seguros en relación con la libertad y la verdad, y se intenta recomponer los materiales resultantes de ese despiece de modo que produzcan una figura no muy aceptable para los prejuicios hegemónicos, pero inquietantemente reconocible como eso que de la verdad y la libertad (y también de la representación, de la ficción y del juego) se esperaba siempre sin haber podido explicitarlo nunca de manera clara.
Las plantas nos pueden enseñar mucho acerca del «arduo arte de vivir bien».
La admiración por la naturaleza parece acentuarse a medida que aumenta la población mundial y crecen las ciudades. Cuanto más nos alejamos de la tierra, más fuerte es el anhelo de retornar a ella. Verdolatría se articula en torno a cuatro preguntas esenciales de la filosofía: qué puedo saber, cómo debo actuar, qué me cabe esperar y qué significa ser humano. Se nutre del pensamiento ecológico, las lecciones del arte del jardín y la ciencia botánica para cambiar nuestra forma de entender la vida en el planeta y nuestro lugar en ella.
Un recorrido por la Italia del siglo XVIII de la mano de uno de los grandes clásicos
de nuestra literatura.
En 1793 Leandro Fernández de Moratín viaja a Italia en una precipitada huida tras haber presenciado el asalto a las Tullerías de París. En una época en la que el viaje se consideraba una práctica formativa, el autor y dramaturgo español inicia un apasionante recorrido por el país transalpino que durará tres años, y que lo llevará a visitar las ciudades más insospechadas, a conocer a personajes extravagantes, e incluso a transitar por los pintorescos paisajes de Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Suiza.
En Viaje a Italia, Moratín recoge su experiencia en una tierra fragmentada en regímenes políticos, y se presenta como un viajero culto, pero a la vez dispuesto a entregarse a todo tipo de aventuras. Así entrelaza con agudo sentido del humor las glorias del Renacimiento y de la antigua Roma, pero también las desventuras de aristócratas insensatos, de grandes damas prostituidas, de generales sin ejército y de clérigos bribones.