¿Cuándo leíste por última vez unas cifras en un titular y te preguntaste si realmente eran ciertas? ¿Sabes que hay una herramienta que te ayuda a verlo todo con mayor nitidez y no son unas gafas de rayos X?
Se trata de los números y los datos que manejan las estadísticas, indispensables en el relato con el que se construye hoy en día la actualidad política, económica y social. Y para comprender la realidad cambiante y compleja en la que vivimos no se necesita un doctorado en matemáticas. Basta un poco paciencia y sentido común, pero sobre todo, se requiere la curiosidad que Tim Harford, autor de El economista camuflado, sabe contagiar a sus lectores para observar el mundo con otros ojos.
Reseña:
"Tim Harford consigue que disfrutemos de las estadísticas de la vida cotidiana y que incluso lleguen a resultarnos fascinantes."
Bill Bryson, autor de Una breve historia de casi todo
¿Por qué algunas partes del mundo son tan ricas y otras tan pobres? ¿Por qué la Revolución Industrial se produjo en el siglo XVIII en Inglaterra, y no en otro momento, o en algún otro lugar? En esta obra Gregory Clark aborda estas y otras decisivas cuestiones, y sugiere que la cultura -y no la explotación, la geografía o los recursos- explica la riqueza y la pobreza de las naciones. En contra de la teoría dominante de que la Revolución Industrial fue provocada por el repentino desarrollo de instituciones políticas, legales y económicas estables en la Europa del siglo XVI, Clark sostiene que estas instituciones existían con anterioridad, y llevaron gradualmente a los cambios culturales profundos que incentivaron a la gente a abandonar los instintos de cazadores-recolectores -violencia, impaciencia, economía de esfuerzo y a adoptar hábitos económicos -trabajo duro, racionalidad y educación.
Vicepresidente del Senado uruguayo, político de renombre, abogado y pensador, Ignacio de Posadas ofrece en Al rescate de un liberalismo perdido una mirada crítica a la historia del liberalismo, concluyendo en una personalísima comprensión de la filosofía de la libertad.
Para recuperar el liberalismo, Ignacio de Posadas nos pide que nos anclemos en la persona humana. La concepción de la persona humana tiene una larga tradición. Por eso nos dice: «Volvamos a mirar el pensamiento liberal a partir de sus orígenes aristotélicos, estoicos y tomistas, para ver si con esas herramientas podemos reconstruir un sistema que sea racional, coherente, antropológicamente apto y aceptable.
Por esos carriles discurrió el liberalismo clásico, de corte anglosajón: creyendo en la existencia de un orden natural y en la ubicación del ser humano, en ese orden. Optimista en cuanto al valor de la libertad como motor esencial del desarrollo humano, prudente al reconocer sus debilidades y limitaciones.
Su herramienta fue la razón, sobre todo la razón práctica, investigando, descubriendo. No la voluntad iluminada, creadora. Occidente ha derivado lejos de esos orígenes, al punto de perderlos de vista. El libro busca traerlos de nuevo a la atención de la gente.
La teoría monetaria de la Escuela Austriaca se remonta a la obra pionera de Ludwig von Mises de 1912, La teoría del dinero y de los medios fiduciarios. En su libro Una crítica a la teoría monetaria de Mises, publicado en Unión Editorial, Juan Ramón Rallo encontró, a su modo de ver, errores en la teoría del dinero de Mises. En su crítica, también introdujo sus particulares puntos de vista sobre la teoría del dinero centrada en la denominada «teoría de la liquidez«, la banca con reserva fraccionaria y la vieja doctrina de las letras reales («Real Bills»). El presente ensayo, contesta punto por punto a Rallo. Defendiendo la teoría monetaria austriaca frente a la muy confusa de Rallo pone en evidencia que los supuestos errores de Mises no son tales y se deben a malas interpretaciones, a la vez que critica con detalle toda la teoría del dinero de Rallo, poniendo al descubierto y evidenciando sus principales errores.
Un día era una economía moderna y próspera y, de repente, los alimentos desaparecieron de las estanterías, los bancos cerraron y los barcos dejaron de llegar. En 2008, Islandia sufrió un colapso económico sin precedentes que sembró el miedo en los corazones de todo el mundo. La crisis económica desembocó en una crisis política, con dimisiones por doquier. En Bajo cero, los economistas Philipp Bagus y David Howden demuestran que la verdadera causa del desastre fue la mala política de los bancos centrales. Los tipos eran demasiado bajos, los bancos demasiado grandes para quebrar, la vivienda estaba implícitamente garantizada y los bancos tomaban préstamos a corto plazo del extranjero para financiar bonos a largo plazo.