Aunque nunca salió de su tierra natal en los Países Bajos, Rembrandt van Rijn(1606-1669) cambió el curso del arte occidental con su extenso repetorio de pinturas, dibujos y grabados. Su prolífica obra abarca escenas religiosas, históricas y seculares, así como una de las más extraordinarias series de retratos y autorretratos de la historia.
Rodin supo transmitir su pasión por la observación de la naturaleza y captar la vida y la verdad de las formas con una fuerza incomparable. Precisamente en el descubrimiento o el redescubrimiento de este legado de valor incalculable radica el éxito del libro de Francois Blanchetiére.
Este libro esencial sobre la figura de Toulouse-Lautrec recorre un universo de cantantes, bailarinas, músicos y prostitutas para descubrir a un artísta dotado de un gran empatía, una habilidad figurativa sorprendente y una sensibilidad única para captar la energía y las historias propias de una ciudad.
Arte atormentado
El talento y la angustia de un maestro postimpresionista
Las obras de Vincent van Gogh (1853-1890) se cuentan entre las más conocidas y alabadas del mundo. En lienzos como Los girasoles, La noche estrellada, Autorretrato con la oreja vendada y en muchos otros cuadros y dibujos llegamos a identificar a un artista con un don único para retratar estados de ánimo y situaciones gracias a su maestría en el uso de las pinturas, los lápices, los carboncillos y las tizas. Repleta de ilustraciones, esta introducción al mundo de Vincent van Gogh sigue el rastro artístico de su vida, desde las primeras pinturas de campesinos y trabajadores rurales, pasando por las obras de su luminoso periodo parisiense, hasta llegar al febril estallido de su creatividad durante su estancia en el sur de Francia, en sus últimos dos años y medio de existencia.
No other artist, apart from J. M. W. Turner, tried as hard as Claude Monet (1840–1926) to capture light itself on canvas. Of all the Impressionists, it was the man Cézanne called “only an eye, but my God what an eye!” who stayed true to the principle of absolute fidelity to the visual sensation, painting directly from the object.
It could be said that Monet reinvented the possibilities of color. Whether it was through his early interest in Japanese prints, his time as a conscript in the dazzling light of Algeria, or his personal acquaintance with the major painters of the late 19th century, the work Monet produced throughout his long life would change forever the way we perceive both the natural world and its attendant phenomena. The high point of his explorations was the late series of water lilies, painted in his own garden at Giverny, which, in their approach toward almost total formlessness, are really the origin of abstract art.
This biography does full justice to this most remarkable and profoundly influential artist, and offers numerous reproductions and archive photos alongside a detailed and insightful commentary.